Shaka Paranormal

Estancia Benítez: la casa donde una familia dejó todo y la noche en que los equipos midieron lo que sentíamos

Por Nicolás RodríguezLavalleja y Canelones, UruguayUna noche con mi primo

En el interior del Uruguay, entre Lavalleja y Canelones, en medio de un campo donde alrededor no hay nada, sigue en pie la Estancia Benítez Hernández: más de 200 años de historia y una casa donde una familia vivió durante generaciones hasta que un día se fue y dejó todo. Entré de noche con mi primo, Gonzalo González, a ver si el fenómeno paranormal era tan real como dicen. Y a probar algo que nunca había probado en un lugar así: la ouija.

La Estancia Benítez al atardecer, una casa antigua de paredes descascaradas en medio del campo
La Estancia Benítez al atardecer, antes de la investigación.

Una estancia de antes de que existiera Uruguay

Antes de ir busqué información y no encontré nada. Todo lo que cuento acá lo fuimos descubriendo en el lugar, empezando por una piedra que dice que en 1824 don José Benítez Hernández compró estas tierras. Es una época en la que el Uruguay todavía no existía: faltaba un año para la Cruzada Libertadora.

Después, su hijo levantó esta casa, donde la familia se quedó a vivir durante generaciones. Por fuera todavía se mantiene en pie, aunque adentro hay partes donde el techo ya se vino abajo.

Una cápsula del tiempo

Uno espera encontrar una casa vacía, y resulta que está llena de cosas:

  • Unos cuadernos de escuela de 1911, donde un niño copió a mano un diálogo: "Tu papá y mi mamá, ¿cómo están? Yo supe que tu papá estuvo enfermo". Al lado, todavía, la pluma con la que se escribió hace más de cien años.
  • Un cuadro con el nombre de Rufina Benítez, el mismo apellido que aparece en la piedra de afuera.
  • El piso tapado de diarios y revistas de los años 30 y 40, de la época de la Segunda Guerra Mundial, donde todavía se lee un titular: "Victorias en todos los frentes".
  • Los papeles de la estancia: planillas de ovejas y del trabajo de todos los días.
  • Y la foto del casamiento, con los dos novios el día de su boda.

Eso es lo que más me llamó la atención. Uno se puede olvidar muchísimas cosas, pero nadie se olvida de la foto de su casamiento. Ahí adentro quedó la vida entera de una familia que un día se fue, sin que nadie sepa cuándo ni por qué. Y otros investigadores que ya entraron aseguran que adentro pasan cosas.

La noche: primero, nada

Empezamos pasadas las 8 de la noche, con K2, Mel Meter, Spirit Box SB7, una grabadora de sonido y una malla láser. Lo primero que encontramos fueron murciélagos, muchísimos, y el olor de un zorrillo que había visto esa tarde en una de las habitaciones.

La primera parte de la casa estaba muy tranquila. Hice una sesión de SB7 en la habitación de las revistas antiguas, preguntando si había alguien de apellido Benítez, y no hubo ninguna voz. Tampoco sentía nada: ni hormigueo, ni frío, ni la sensación de ser observado. El sótano lo descartamos rápido: está sostenido con palos podridos y era un peligro.

Y eso también está bueno que pase. Cuando no se siente nada, los equipos dicen exactamente lo mismo.

La habitación donde cambió todo

En otra habitación cambió todo. Apenas entramos, Gonzalo empezó a sentir el pecho apretado, como si le costara respirar y tuviera que respirar hondo. Y justo ahí los equipos empezaron a marcar: primero el K2, que es el más sensible, y después también el Mel Meter.

Dejé los aparatos en una silla y pedí que, si había alguien, se sentara y los llevara hasta el naranja. Llegó al naranja dos veces, contadas. En un momento llegamos a medir con los dos aparatos a la vez. Y no era una interferencia entre los equipos: cuando los llevamos a otra habitación, juntos, no marcaban nada.

"Lo que me resulta asombroso es cómo las mediciones fueron de la mano con la dificultad para respirar de Gonzalo. Siempre digo que el primer aparato es el cuerpo. Lo otro lo confirma."

Así como empezó, se fue. Mandé a Gonzalo solo, dos veces más, con el K2, a la misma habitación: no sintió nada y el aparato no marcó nada. El fenómeno a veces es puntual: aparece en un momento y después, aunque te quedes hasta las 5 de la mañana, no vuelve.

Para ser honesto, hubo dos cosas que no tomo como evidencia:

  • La puerta que estaba cerrada y apareció abierta. Esa noche había mucho viento y había una ventana abierta del otro lado. Pudo ser el viento.
  • Un rasqueteo en la pared de ladrillo, que dejé grabado. Para mí era algún bicho. Eso sí: fue muy curioso que el ruido parara justo en el mismo momento en que pararon los equipos.

El experimento con la ouija

Como muchos saben, para mí la ouija no es solamente un juego. Por eso quise hacer un experimento: usarla mientras medíamos con los equipos, para ver si el fenómeno en la tabla es tan real como dicen.

La armamos en otra habitación, con el REM-Pod, el Mel Meter, la grabadora y la malla láser, por si algo pasaba y deformaba la luz. Pedí que movieran el puntero solo, y después lo intentamos tocándolo apenas. No hubo nada: ni un movimiento, ni un cambio en los equipos, ni una sensación.

Creo que la probamos tarde: cuando llegamos a esa parte, el ambiente ya había cambiado. Así que voy a quebrar una lanza por la ouija. No funcionó y no hubo evidencia, pero no la voy a descartar. Hay que seguir probando en lugares donde el ambiente esté denso, y aprovechar ese momento.

Lo que me llevo

No todo en una investigación es el cuco, el grito o las voces. Esa noche no tuvimos voces en el SB7, y la ouija no dio nada. Pero sí pudimos medir una sensación: lo que sintió Gonzalo en esa habitación lo marcaron los equipos, y cuando la sensación se fue, los equipos se apagaron con ella.

Y fue la primera vez que Gonzalo me acompañaba. Como dijo él al final: una cosa es ver un video, y otra cosa es estar.

El video

La investigación completa: pasamos la noche en la Estancia Benítez · Ver en YouTube

Un pedido

La casa está en muy mal estado: hay techos caídos y un sótano que se puede venir abajo. No es un lugar para ir a meterse sin permiso. Y si alguna vez vas a un lugar así, andá con respeto: ahí quedó la vida de una familia.

🔦 ¿Viste la linterna en la portada? Uno de los registros escondidos es de esta noche: buscá la frase "Medí una presencia".

Del blog

Artículos relacionados con este lugar.