Oakwood Cemetery: una noche en el cementerio más antiguo de Austin
Oakwood Cemetery es el cementerio más antiguo de Austin, Texas: data de 1839. Los vecinos me lo presentaron como el punto con más leyendas paranormales de la ciudad. Fui a recorrerlo de día, con 36 grados, y me quedé hasta que se hizo de noche junto a la tumba de la leyenda más famosa, para ver si el fenómeno paranormal era tan real como dicen.
Un cementerio de 1839
Oakwood nació en 1839 como el cementerio de la ciudad y recién en 1907 recibió su nombre actual. Ahí descansan más de veinte mil personas: pioneros de Texas, y sectores históricamente destinados a las comunidades afroamericana, latina y judía de Austin. También hay cientos de tumbas sin nombre: en el lado sur, durante mucho tiempo, se enterró sin lápida a quienes no tenían cómo pagarla.
En 2016, mientras restauraban la capilla del cementerio, construida en 1914, aparecieron restos humanos debajo: se estima que unas veinticinco sepulturas, en la zona que en su época se llamaba "colored grounds", el sector segregado para la población negra. Es decir: no todos los que están en Oakwood tienen su tumba.
Hoy es Monumento Histórico de Texas y está en el Registro Nacional de Lugares Históricos de Estados Unidos. Desde la calle Comal, además, tiene una de las vistas protegidas del Capitolio de Texas.
Las leyendas de Oakwood
Lo que más se cuenta, tanto vecinos como grupos de tours, son sombras que deambulan, y no por cualquier tumba: por las tumbas sin nombre. También se habla de voces y susurros captados con radios y grabadoras, y algo que me llamó la atención: no solo en inglés, también en español. Y el clásico de muchos cementerios, el "chucho" de frío que sienten algunas personas en determinadas tumbas, aunque con el calor que hacía ese día lo dudaba bastante.
Pero la leyenda más famosa es la de una niña que aparece en fotos de visitantes. Siempre en el mismo lugar, junto a la tumba de una pequeña de unos doce años, con un vestido largo, antiguo, de principios del 1900, medio rosado. Según me contaron, la mayoría de esas fotos se sacaron en la hora azul, justo cuando cae el sol. En una de ellas, una pareja se sacó una foto junto a un árbol y la niña apareció del otro lado; en otra, detrás de un monumento, se asomaba una sombra con forma humana.
Hoy es muy fácil trucar una foto. Por eso, más que discutir la imagen, lo que hago como investigador es ir al lugar. Y si se puede, solo: así tengo la zona controlada y sé que cualquier susurro no es de nadie más.
El recorrido de día
Recorrí el cementerio entero con 36 grados y toda el agua que tenía encima. Hay tumbas increíbles: una estructura de metal que cubre la tumba de una mujer, Mary Murphy, nacida en 1788, la persona más antigua que encontré. También muchas tumbas con piedras encima, una costumbre de la tradición judía como muestra de respeto: cuantas más piedras, más gente la recuerda. Y tumbas que duelen, como la de un bebé de un año junto a las de sus padres.
La investigación en la hora azul
Al atardecer me instalé junto a la tumba de la leyenda. La lápida dice que nació en 1895 y murió en 1907, con doce años; el nombre está muy gastado y no lo pude leer bien. Dejé dos equipos a los costados, en la zona donde aparece la niña en las fotos, y una grabadora de sonido para captar el ambiente.
Pregunté en inglés y en español: si había alguien, si podía tocar la luz verde o la roja, si podía decir mi nombre, si podía pararse frente a mí. Saqué fotos, como hacen los visitantes, por si algo aparecía. Caminé con el micrófono adelante por las tumbas, ya casi sin ver nada: no quise prender la linterna para no llamar la atención en un cementerio abierto en pleno barrio.
Escuché voces de chicos y hasta un niño que lloraba, pero eran chicos reales, del barrio, y así lo dije en el momento. Los equipos no marcaron nada en toda la noche. Lo único que sí sentí fue incomodidad: no me sentía solo, aunque puede ser simplemente la sensación de estar en un cementerio de noche.
"De las horas que estuve acá, no pasó absolutamente nada. ¿Quiere decir que el fenómeno es mentira? No necesariamente: el fenómeno paranormal es aleatorio. Capaz que mañana sucede y hoy no."
Esa noche no pasó nada. Y eso también es investigar
Podría haber vendido esta noche como algo más. No lo hago. Ir, medir, preguntar, documentar y contar lo que pasó, aunque no pase nada, es la diferencia entre investigar y hacer show. Si hay evidencia, genial. Y si no, fue un paseo hermoso por uno de los cementerios más impresionantes que conocí.
Y algo que siempre repito: a estos lugares hay que ir con respeto. No dejar basura, no romper nada, no gritar ni provocar. Es la casa de mucha gente.
Los videos

La investigación completa: me quedé solo en un cementerio de 1839 · Ver en YouTube
También podés ver el adelanto del cementerio y dos cortos: el secreto de las tumbas sin nombre y por qué tapan esta tumba con piedras.
En el mismo viaje a Austin también recorrí el Capitolio de Texas y la historia del fantasma del contralor Robert Love.
Si vas a visitarlo
Oakwood Cemetery queda en el este de Austin, en la zona de las calles 16 y Navasota, con entrada por la calle Comal. Es un cementerio municipal abierto al público: conviene consultar los horarios antes de ir y, sobre todo, respetar el lugar.